Acuerdo de Jesús Anthony, técnico de emergencias
Traducido del inglés
Transcripción
Me llamo Jesús Anthony Quintillancian Jr. Es un nombre largo porque nací en Filipinas. Tengo 53 años y dos hijos de 22 y 20 años. Actualmente soy técnico en emergencias médicas y trabajo para Royalty Ambulance.
Decidí ser técnico en emergencias médicas porque realmente forma parte del proceso que estoy atravesando ahora. Me enorgullece ser socorrista porque me gusta mucho ayudar a la gente. Si hay algo que hacemos, es precisamente eso: ayudar a las personas.
El día del accidente fue el 18 de enero de 2019. Estaba esperando frente a un semáforo en rojo a que cambiara a verde. De repente, sentí el impacto en la parte trasera del automóvil. Al parecer, esa persona probablemente no estaba mirando hacia dónde iba y chocó contra mi automóvil.
Todo sucedió muy rápido. Las dificultades que tuve que atravesar debido al accidente hicieron que fuera una etapa difícil de mi vida. No podía trabajar. Usé un collarín, asistí a rehabilitación y tuve que ir a muchos lugares. No fue un buen momento, porque todo era incierto. Estaba atravesando un proceso en el que necesitaba estar físicamente al cien por ciento y comenzaba a dudar que eso fuera posible porque el accidente afectó mi cuello. Fue bastante duro. El futuro se veía sombrío.
Decidí llamar a Jacob porque había visto sus anuncios en televisión y transmite mucha autenticidad. He visto sus vallas publicitarias por todas partes, y fue la primera persona a quien pensé llamar para que me ayudara porque creía que Jacob sería mi socorrista.
Cuando conocí a Jacob, quedé bastante impresionado. Era alguien que sabía lo que hacía y desde el primer momento tuve la seguridad de estar en buenas manos. Fue muy cordial y tranquilizador. Incluso antes de eso, todo su equipo me atendió. Se aseguraron de que yo estuviera bien. Se encargaron de cada detalle, desde las finanzas hasta las citas médicas. Me sentía tan bien atendido que hasta me daba pena que estas personas trabajaran tanto por mí. Eso me confirmó que estaba en buenas manos.
Cuando por fin conocí a Jacob en persona, fue como si un hermano mayor viniera a ayudarme. Ya saben lo que se siente cuando un hermano mayor los ayuda. Era ese tipo de sensación. Te respalda. Te cubre las espaldas.
Jacob me brindó atención personalizada; tan personalizada que podía enviarle un mensaje de texto cualquier día y él respondía rapidísimo. No era cuestión de esperar uno o dos días. No, respondía de inmediato. Creo que eso es bastante inusual para alguien como Jacob y toda su organización. Es una empresa enorme y, aun así, contar con alguien que responde con tanta rapidez resulta muy tranquilizador. Me encantó.
En cuanto al aspecto económico del proceso de recuperación, nunca tuve ningún problema con Jacob ni con su equipo. Me apoyaron desde el principio. No tuve que preocuparme por mis gastos. El equipo prácticamente se encargó de todo. No tener esa preocupación en la cabeza me tranquilizó y creo que me ayudó a recuperarme más rápido.
Jacob y su equipo estuvieron a mi lado. El resultado final de mi caso fue bastante bueno. Jacob logró conseguirme el acuerdo más alto y obligó a las compañías de seguros a pagar lo que debían. Por eso estaré agradecido para siempre. Eso me confirma que tomé la decisión correcta al elegir a Jacob para este caso.
Cuando los socorristas necesitan un socorrista, llamamos a Jacob.



